Guía publicada por el Gobierno autoriza intervenir un embarazo por violación sin necesidad de autorización judicial.
La actualización de una guía del Gobierno argentino que permite a los médicos interrumpir embarazos producto de violación sin necesidad de intervención judicial desembocó este miércoles en una nueva polémica entre sectores progresistas y conservadores de este país.

Apenas unos días después de las disputas surgidas por aprobación de la ley que permite los matrimonios homosexuales, el Gobierno de Cristina Fernández vuelve a ser centro de controversia por una renovación de la "Guía Técnica para la Atención de los Abortos no Punibles" elaborada y difundida por el Ministerio de Salud.
Las leyes argentinas aceptan el aborto en los supuestos de violación probada, peligro para la vida o incapacidad mental, casos que son dirimidos en los tribunales trasandinos, mientras que la guía oficial indica que los médicos "no deben ni están obligados a requerir la intervención y/o autorización judicial" en ciertas circunstancias.
La revisión de la guía fue publicada en la tarde del martes en la página de internet del Ministerio de Salud con la leyenda de que respondía a una resolución firmada el 12 de julio por el titular de esa cartera, Juan Manzur, quien este miércoles negó haberla suscrito.
El instructivo actualizado establece que una mujer violada puede abortar en forma lícita, en ejercicio de su "propia libertad indelegable", si presenta una declaración jurada de que ha sido víctima de violación.
Además apunta que las adolescentes "poseen capacidad de discernimiento para brindar su consentimiento" a la interrupción de su embarazo producto de violación, "de conformidad" a leyes de protección de los menores de edad y la Constitución Nacional.
En los casos de menores de 14 años "se requerirá la asistencia de los padres, tutores o encargados para acceder a la práctica del aborto", señala al aclarar que "la presencia de uno solo de los padres es legalmente suficiente".
La intervención judicial está prevista "sólo en caso de negativa injustificada de sus padres, tutores o encargados de acompañar la decisión de la niña o adolescente".
La guía oficial aclara que los médicos pueden negarse a practicar abortos por "objeción de conciencia".